viernes 10 de julio de 2009

MONIQUE DE LA FRESANGE



Mónica es, ¿cómo lo diría...? Es una cuidadora innata. Esa palabra no es que me encante pero define con bastante precisión lo que quiero expresar. Ella es una de esas mujeres "super", a la que nada se le pone por delante y que te cuida como quien respira, con toda naturalidad.
Para Mónica "dar" es sinónimo de "vivir". Ayuda y no mires a quién, esta frase le encajaría bien. Es mi amiga, pero de verdad de verdad. No nos conocemos de toda la vida, hará doce años de nuestro primer encuentro y alrededor de diez del reencuentro, el que hizo que nuestra amistad empezara a cuajar como una de esas sabrosas salsas para pasta que ligan a la perfección.
Me pilló con una talla 34 y exiliada del veraneo por circunstancias de la vida. ¿Sabes esas palomas que un día te encuentras en la calle con una patita rota, te la llevas a casa, llamas a tu amigo veterinario, la curas y empiezas a ver, día a día, cómo se va reponiendo? Ella hizo algo así conmigo. Mi imagen interior y exterior era la del desamor hecho carne, o sea, con todo roto, el cuerpo, la cabeza, el corazón.
Y mi doctora Cole -cómo me gusta llamarla en risas-, mi médico particular se esmeró en ir suturándome las heridas, con todo ese amor que antes trataba de esconder más que ahora, pero que, de todas formas, no puede disimular, se le ve el plumero...
Ella es así. Si te has dado un golpe, te pone pomada. Si tienes hambre, te da de comer. Si tienes frío, te arropa. Si lloras, te enjuga las lágrimas. Si no tienes qué ponerte, abre su armario. Y más. Un post es un espacio muy limitado para contar cuánto la quiero. Y, como no hace las cosas escatimando, su amor conmigo se estrenó arrastrándome hasta su casa de la playa para nutrirme entera, así que yo me resistiera como gata panza arriba porque mis fuerzas no existían en aquella época. Ocurre que una vez que empieza a levantarte, ya no para. Después de aquella primera vez en que las noches frente al mar eran el broche de oro del día, con nuestras fieras-niños ya dormiditos, se han sucedido uno detrás de otro. ¿Cuántos ya?, ¿seis, siete? Este finde repetimos el rito de volar durante unos días por ese mediterráneo que cada año, religiosamente, me regala esta mujer. Bueno, nos regala, pues mis hijos también disfrutan de sus mimos incondicionales.
Gracias, princesa, por ser así. Gracias por quererme tanto. Gracias por cuidarme siempre. Gracias porque nos hemos encontrado y hemos ido cultivando una amistad de las que hay pocas.
Emplazo a más relatos sobre ella, sobre nosotras. Sobre sus hijos y los míos, que están creciendo juntos, mano a mano, y que tantísimo se dan.
Besitos, amor. Muak muak!

domingo 5 de julio de 2009

MI AMOR DE SIEMPRE


Casi prefiero que el día no tenga cuarenta y ocho horas.
A veces, lo pido, para tener tiempo para escribirte.
Pero, si tuviera más horas en el día,
tendría demasiado tiempo para seguir buscándote.
Y significaría lo absurdo, la quimera.

Prefiero casi no tener una pantalla.
No tener teclas con las que ir aquí y allá.
No poder navegar.
Porque, si puedo, te busco más.
Te veo. Abrazo tu sonrisa hacia los otros.
Y sonrío para encontrarte
en mis adentros, tanto que te veo en mí.

Y leo tus dedicatorias una y otra vez.
"Mi amor de niño, mi amor de siempre".
Y sé que no fue un sueño que me amaras.
Que no me quedé en tu sueño de niño.
Que me buscaste. Me llamaste.
Y yo te respondí. Y me dí. Y confié.

Sé que volver al principio de los tiempos
ha sido.
Y ahí están los tiempos del principio,
que se abrieron en tiempos para siempre.
Abanico de letras, de susurros y cantos.
Que si nacieron, viven.
Acaso en solitario. Acaso, roca.
O miedo o luz o surco.

El eco sólo trae tu nombre.
Sólo repite una frase.
Mi amor de niño,
mi amor de siempre.

VIVIR ES RETORNAR


Sabemos que la vida es un retorno.
Ni camino ni senda ni meta.
Te pierdes mil veces en un recodo.
Y eso es todo.
Perderse y volverse a perder,
con la vana esperanza
de hallar algo misterioso,
desconocido. Mágico, único.
Un resplandor que nos inunde de luz.
De repente. Cuando menos lo esperas.
Allá, en los márgenes de la resignación.
Sabemos que ésto no es posible.
Que es un sinsentido vivir para esperar.
Que el amor no espera al final del camino.
Lo sabemos. Sabemos eso y más.
Y no comprendemos que es más difícil
ignorar que saber. Ocultar que reconocer.
Vivir no es sino retornar.
Volver a las profundidades
desde donde emergiste.
Volver a ese Amor que te creó.
Me hacen falta muchas vueltas
para llegar allí. Necesito sufrir.
Y llorar. Y dolerme hasta tocar
los huesos que no tengo.
Ahogarme en mil lamentos
para sentir el mundo.
Perder para ganar.
Morir para nacer.
Menguar para crecer.
Ser otra vez un niño.
Entonces, el recuerdo florece.
Los brotes se renuevan.
Y sabes que eres tú.
Porque volviste
al seno de tu madre.
Y sus brazos reciben otra vez
un alma virgen, desnuda, pura.
Toco esa estrella ahora.
En la mano que nunca se cerró.
Cuando regreso a casa.

miércoles 1 de julio de 2009

EL BESO DE MI SUEÑO


Con los ojos cerrados, tu beso está más en mí.
Sé que te gusta que sea toda beso,
aún sin besar. Aún sin tu beso viajero.
Ese beso largo y dulce, que me cierra los ojos
para sentirte más en una piel que tanto te extraña.
Sé que me sueñas con párpados entreabiertos.
Temes que si cierras los ojos de tu cuerpo
y abres los del corazón, no puedas jamás
salir de mis labios tejedores de miel.
Quiero que vuelvas pronto de ese viaje.
Allá, donde tú estás, impera el frío.
Y los paisajes helados y desiertos
no dejan que el calor dé vida
a tu corazón de fuerte guerrero.
Cierro los ojos para abrazarte durante
toda la noche. Así, dulcemente, acariciándote.
Sé que en las noches de aquel lugar inhóspito
sientes aún más frío. Y te beso. Y te acuno.
Y me acurruco dentro de tu pecho enorme.
Porque si no, no duermo. Antes, mi amor, necesito
colarme dentro de tus brazos. Y amarte.
Amarte tanto que ya no sea yo.
Amarte tanto que la distancia
no signifique nada, excepto más amor.

MILAGROS EN CURSO



Todos los días me subo a este globo de colores. Viajo y viajo durante todas las horas de mi jornada de trabajo. Entiéndeme, no me escapo de mi quehacer, no huyo de nada ni de nadie. Es al revés. Navego por Un Curso de Milagros. UCDM es mi particular medio de transporte, de comunicación, de contemplación, de atención, de medida, de desarrollo, de vida.
Con él me paseo por donde quiero exenta de quimeras. Recuerdo quién soy. Lo que soy. Lo que debo hacer. Lo que quiero. No olvido mi único propósito en este mundo. Me recuerdo a cada momento que quiero pasar por alto los objetivos insensatos y triviales. Que sólo tengo una cosa que hacer aquí. Respiro paz cuando aspiro. Me nutro de amor. Acaricio mi corazón. Entreno mi mente para vivir.
Ese libro azul, de tapas duras y páginas delicadas, me acompaña desde por la mañana. Azul que, si quieres, te lleva al cielo todos los días y todas las noches.
Se me están cerrando los ojos. Tengo sueño. Pero quiero contarte cómo puedes ser FELIZ. Todo lo que necesitas es El libro azul. En su interior descubrirás el secreto de tu felicidad.
Quizá, al principio, te resulte ajena su literatura, como antigua, como de otro tiempo. Ciérralo y vuelve a abrirlo en otro momento lejano o cercano. Pronto te darás cuenta de que no puede estar escrito de otro modo porque El libro azul no es de este tiempo. No es de este mundo. Es el libro de la verdad.
Si lees Un Curso de Milagros, tus milagros estarán en curso. No me creas. Vívelo tú mismo.

lunes 29 de junio de 2009

CUANDO LA LUNA ESTÁ CRECIENDO, PIDE.


De todos es sabido que cuando la luna está en creciente hay que cortarse el pelo porque así crecerá más sano y fuerte. Y, cuando la luna crece hay que pedir más porque lo que se nos dé también se multiplicará.
Lo que quieras, pídelo. Pídelo con fe, con confianza, con la seguridad de que lo tendrás. No estoy hablando de cosas, aunque también. Hablo de prosperidad a todos los niveles: material, espiritual, emocional, de salud. Llámalo oración, llámalo meditación, llámalo universalidad. Llámalo como quieras, pero no dejes de pedir.
El universo es un flujo perfecto de causalidades. Somos maravillosa naturaleza que se tiene que manifestar en todo su esplendor. Y uno de los medios para que nuestro ser cumpla su misión es pedir. Hay que pedir lo que queremos y hay que hacerlo todos los días. Cuando tenga que llegar, llegará, pero seguro que llegará, no lo dudes ni un segundo.
Y ¡cuidado con lo que piensas!. El pensar inconsciente es una forma de pedir. Pensamos tantas cosas a lo largo del día... Pero, no siempre pensamos correctamente, como debemos, utilizando nuestros pensamientos como una forma de oración. Pensando lo que deseamos. Y apartando los pensamientos que nos hacen mal.
Si echas la vista atrás, tomando hechos que han ocurrido en tu vida y das unos pasos aún más allá en el tiempo pasado, puedes descubrir fácilmente que eso que ocurrió lo llevabas pensando tiempo y tiempo y ni siquiera te habías percatado de ello.
Es imposible que ocurra nada que no hayas pedido. Lo que ocurre es porque lo deseas. Lo que no sucede es porque no lo deseas (UCDM).
Si estás atento y haces un ejercicio diario para averiguar lo que piensas, la mayoría de las veces te sorprenderás a ti mismo pensando algo que "se te ha colado", que tú no has puesto voluntariamente ahí.
Y no debes dejar que malos pensamientos aprisionen tu mente. Porque ya lo dijo Buda: "Somos lo que pensamos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo".
Así que yo esta noche voy a pensar en la luna y en su cuarto creciente. Y le voy a pedir todo lo que deseo.
Y me lo va a traer. Eso sí, el momento no lo elijo yo. Vendrá cuando tenga que ser. Cuando lo que tenga que converger, lo haga.
Luna, lunita de mis amores
tráeme abundancia de colores.
Tráeme sonrisas, tráeme ilusión.
Tráeme la magia del corazón.
************************
Dulces sueños tendré bajo tu luz.

miércoles 24 de junio de 2009

SAN JUAN, DOS HOGUERAS EN MI CORAZÓN

Dicen que hay amores que matan. Y es verdad. Bueno, si les permites esa licencia. Ocurre que no estamos preparados para no permitirlo. Buscamos el amor incansablemente. El amor de hombre. El amor de mujer. Puede que tengamos en nuestro haber mil éxitos, mil metas conseguidas, casi todos los sueños cumplidos (aunque, suele costar toda una vida alcanzarlos). ¡Ay!, pero si no disfrutamos de un amor de hombre o mujer, de un amor de pareja
que colme nuestras expectativas, la vida, los días, las horas que pasan delante de nuestros ojos como flechas por el aire, no son lo mismo.
Hace tiempo que practico un trabajo interior, espiritual, con el que quiero desasirme de muchas ataduras. Años de entrenamiento diario me han regalado muchas libertades en ese sentido. Me quedan otras tantas, o más, por conquistar.
Sin embargo, no hay manera de que este espíritu mío, nuestro, universal, me convenza de que no necesito un hombre a mi lado. No cualquiera, no. Mi hombre, el de mi vida, ése que nació para mí y yo para él.
Y es que me ahogo, literalmente, cada vez que pienso en ti. Tu ausencia duele como esa flecha veloz que va por el aire para clavarse en su diana con toda la fuerza que le proporciona ese diáfano camino. Este viaje laaargo en el que estás embarcado me está matando. Y, aunque parezca mentira, en la era de la mega comunicación tecnológica por excelencia, no hay canal que nos haga converger. Estás tan lejos que no tienes cobertura en tu móvil y tu super moderno portátil, con el bichito ese que se engancha para los seis megas de velocidad, pincha no más. Donde elegiste ir mora la incomunicación. Claro que, según se mire, eso también es bueno.
Como hoy es tu santo: FELICIDADEEES!!!. A algún lugar llegarán estas palabras. Al menos, me siento confortada escribiéndolo. Porque sé que, antes o después, en esta vida nuestra, todo llega donde tiene que llegar.
Por supuesto, antes me acordé de ti, papi, mi primer Juan, el hombre por el que sé que ese amor de hombre existe. Jackie, Rossío, Palo, Ara, Lola, más un largo etcétera de mujeres amigas, se empeñan en que contigo se rompió el molde. Han tenido el privilegio de beber día a día el incondicional amor que sientes por mamá. Lo han visto. No ha sido un sueño. No ha sido una quimera. Ha sido verdad. Una verdad muy verdad, ya lo creo. No se me ha olvidado incluirme entre tus admiradoras, lo he hecho intencionadamente. A ver, sabes que mi admiración es un hecho, la envidia sana que siento por cómo quieres a mamá, también. Lo que pasa es que yo, por ser yo, este ser incorregiblemente confiado, esperanzado y soñador, sé que el mundo no ha podido tener únicamente un hombre que ame a una mujer como tú lo has hecho. Eso NO es posible. Hay más. Y uno de ellos es el que me corresponde. Mi otro Juan. Ése es. Tú lo supiste en cuanto te conté esa preciosa historia de cuento de hadas que me sorprendió un día de enero en la bandeja de entrada de mi cuenta de correo electrónico.
Papi, yo sé que tú me ayudas en todo momento. "Nena, ten paciencia, eres muy impaciente. Aprende a esperar". Ok. Seguiré esperando. Seguiré creyendo, ensanchando mi fe. Te quiero, papi. Muak muak.
Y a ti, gordito flin flon. Radio vaticano te extraña. Muak muak.