PROVERBIO
El cielo concede un alma;
la tierra, una tumba.
POEMA
Vivos nunca podían estar juntos
pero en la muerte, duermen bajo la misma tierra.
"Pensabas que había roto mi promesa
pero fuí tan leal como el sol y las estrellas".
REFLEXIÓN
La verdad no puede evitarse, como tampoco puede escaparse
de la muerte. Cuando sientas que las cosas se desmoronan,
manténte firme y sé sincero, para que el yin y la Tierra sigan siendo uno.
El yin es la Tierra, el yang, el Cielo.
Este poema te recuerda que acabarás por descubrir la verdad
y sabrás quién te ha sido siempre leal.
Una vez más, la paciencia y la confianza son nuestro baluarte. ¡Qué verdad es
que la fe mueve montañas! Nunca jamás dejo que la esperanza muera.
Nuestro espíritu universal mueve los hilos del inmensísimo AMOR que somos.
Todo está dentro de ti.





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