sábado 23 de mayo de 2009

¿CÓMO SERÁ MORIR?












Barullo de gente. En medio, yo. Esquivando, rodeando, sorteando con mis bolsas llenas de recados pendientes, el bullicio de mayo. Pensando, como cada segundo del día, en ti.
Duelen los tacones. Y el alma. Cada cual con su gente. O si no, con el móvil al oído, la compañía de nuestro siglo. La indicación para el resto de que no estás solo aunque lo parezca.
Viernes por la tarde. Observo. Y veo dentro de mí sumergida en el gentío. Busco una señal de vida. Un signo de vitalidad para un viernes por la tarde. En mi corazón. Una lágrima invisible, eso es lo que encuentro. Impotencia, eso hay en el fondo de mi alma. Vuelvo a mirar. Impotencia. Y, otra vez. Impotencia + Soledad. No quiero escribir ésto pero lo escribo. No quiero desnudarme pero lo hago. ¿Qué me queda? El desnudo de mi corazón es siempre lo que me queda. Lo que nadie me puedo quitar. Sólo yo puedo arrebatármelo. No quiero hacer eso, sin embargo. Si lo hago, si me arranco el desnudo, ya no tendré nada.
En ese desnudo, hermoso, eso es lo que surge: IMPOTENCIA SOLEDAD DOLOR.
No dejo de mirar a la gente. Tengo ojos aunque hoy no quiera tenerlos. Tengo oídos, que esta tarde me dan el hiperaudio de un perro. Oigo todo. Oigo lo que no quiero oír. Escucho más allá de lo que se habla a mi alrededor. Y siento dolor. No puedo dejar de sentir dolor impotencia soledad.
Un pensamiento nuevo llega a mí. Otras veces lo pensé, pero no así, no de este modo, como el de esta tarde de viernes de mayo en medio del gentío. ¿Cómo será morir? Y papá, que no me deja ni un segundo, aparece ante mí, con sus ojillos rientes color alta mar.
¿Cómo será morir? Será paz. Será luz. Será no volver a sentir. No sentir nada.
Y algo que pudiera parecer horrible se fija en esta mente: Sería bonito estar muerta. Sería maravilloso no volver a sentir dolor impotencia soledad. No sentir nada. Conquistar absoluta e infinita PAZ.
Porque este mundo es la incógnita que peor llevo. Porque la complicación lo rige. Y yo no lo entiendo. Ni lo quiero entender. Porque yo amo. Y no comprendo las complicaciones del amor. El amor no es complicado. No lo es. Y yo no quiero estar aquí.