De todos es sabido que cuando la luna está en creciente hay que cortarse el pelo porque así crecerá más sano y fuerte. Y, cuando la luna crece hay que pedir más porque lo que se nos dé también se multiplicará.
Lo que quieras, pídelo. Pídelo con fe, con confianza, con la seguridad de que lo tendrás. No estoy hablando de cosas, aunque también. Hablo de prosperidad a todos los niveles: material, espiritual, emocional, de salud. Llámalo oración, llámalo meditación, llámalo universalidad. Llámalo como quieras, pero no dejes de pedir.
El universo es un flujo perfecto de causalidades. Somos maravillosa naturaleza que se tiene que manifestar en todo su esplendor. Y uno de los medios para que nuestro ser cumpla su misión es pedir. Hay que pedir lo que queremos y hay que hacerlo todos los días. Cuando tenga que llegar, llegará, pero seguro que llegará, no lo dudes ni un segundo.
Y ¡cuidado con lo que piensas!. El pensar inconsciente es una forma de pedir. Pensamos tantas cosas a lo largo del día... Pero, no siempre pensamos correctamente, como debemos, utilizando nuestros pensamientos como una forma de oración. Pensando lo que deseamos. Y apartando los pensamientos que nos hacen mal.
Si echas la vista atrás, tomando hechos que han ocurrido en tu vida y das unos pasos aún más allá en el tiempo pasado, puedes descubrir fácilmente que eso que ocurrió lo llevabas pensando tiempo y tiempo y ni siquiera te habías percatado de ello.
Es imposible que ocurra nada que no hayas pedido. Lo que ocurre es porque lo deseas. Lo que no sucede es porque no lo deseas (UCDM).
Si estás atento y haces un ejercicio diario para averiguar lo que piensas, la mayoría de las veces te sorprenderás a ti mismo pensando algo que "se te ha colado", que tú no has puesto voluntariamente ahí.
Y no debes dejar que malos pensamientos aprisionen tu mente. Porque ya lo dijo Buda: "Somos lo que pensamos. Con nuestros pensamientos creamos el mundo".
Así que yo esta noche voy a pensar en la luna y en su cuarto creciente. Y le voy a pedir todo lo que deseo.
Y me lo va a traer. Eso sí, el momento no lo elijo yo. Vendrá cuando tenga que ser. Cuando lo que tenga que converger, lo haga.
Luna, lunita de mis amores
tráeme abundancia de colores.
Tráeme sonrisas, tráeme ilusión.
Tráeme la magia del corazón.
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Dulces sueños tendré bajo tu luz.





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