domingo 5 de julio de 2009

MI AMOR DE SIEMPRE


Casi prefiero que el día no tenga cuarenta y ocho horas.
A veces, lo pido, para tener tiempo para escribirte.
Pero, si tuviera más horas en el día,
tendría demasiado tiempo para seguir buscándote.
Y significaría lo absurdo, la quimera.

Prefiero casi no tener una pantalla.
No tener teclas con las que ir aquí y allá.
No poder navegar.
Porque, si puedo, te busco más.
Te veo. Abrazo tu sonrisa hacia los otros.
Y sonrío para encontrarte
en mis adentros, tanto que te veo en mí.

Y leo tus dedicatorias una y otra vez.
"Mi amor de niño, mi amor de siempre".
Y sé que no fue un sueño que me amaras.
Que no me quedé en tu sueño de niño.
Que me buscaste. Me llamaste.
Y yo te respondí. Y me dí. Y confié.

Sé que volver al principio de los tiempos
ha sido.
Y ahí están los tiempos del principio,
que se abrieron en tiempos para siempre.
Abanico de letras, de susurros y cantos.
Que si nacieron, viven.
Acaso en solitario. Acaso, roca.
O miedo o luz o surco.

El eco sólo trae tu nombre.
Sólo repite una frase.
Mi amor de niño,
mi amor de siempre.